jeudi 8 janvier 2009

Si.

Desde que todo terminó, puertas se elevaron entre las dos sombras.
La seda negra, el velo, la muerte, la pérdida, el deseo.
Y crecen las puertas ante la ausente presencia de la muerte y la inaceptable fotografía de una sombra que desaparece.
Se oyen a lo lejos, las cuerdas y voces, la alegre marcha de un carruaje fúnebre.
El sonido se pierde, el silencio se interrumpe y un grito, dos sombras, mueren.

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