lundi 22 décembre 2008

un dia

Lo recuerdo como si fuese ayer. Estaba en el parque, sentada, sentía que el sol me consumía todas las energías y me celebraba la vida. Ya sentía que mis pocos años de edad me pesaban sobre la frente y el sudor de una tarde de verano, el dolor en los cuadriceps, las rodillas cansadas me hacían sentir como una anciana, cansada ya de la existencia misma, cansada de sus pesares, harta de rezarle a los santos y de pedir por todos menos por ella. Que mi niña pueda tener hijos, te lo ruego mi santita, te lo ruego que la veo triste a Santa Ana, que mi marido recupere la vista, por favor, que extraño que me mire y me diga que sigo siendo bonita, a Santa Lucía y que por favor me lleve, que estoy cansada y quiero sentirme libre, morirme es todo lo que pido mi santito, que ya es hora, que ya mis niños estan grandes y mis manitos cansadas a San Expedito, el santo patrono de los asuntos urgentes.

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